sábado, 21 de noviembre de 2009

cine : 2012

Las promesas en los trailers vistos de ‘2012’, película dirigida por Roland Emmerich que llegó a nuestro país el día de ayer, nos hablaban de una gran seguidilla de efectos digitales sorprendentes, el mundo en destrucción y mucha emoción. Siendo totalmente honesto, todo eso se cumple, pero con un vacío que a la larga puede dejarnos sin demasiadas sorpresas frente a lo que ocurre en la pantalla. Ya es conocido que las historias de este realizador siempre se enfocan en las penurias de la humanidad luchando siempre con la pantalla verde de fondo. Nada es muy fácil, todo es destrucción y en mucha de sus películas el argumento completo queda relegado a un segundo plano para enfocarse mas bien en lo visual. Y aunque en ‘2012’ al menos tenemos algunas partes de humor que no habíamos tenido la oportunidad de ver antes en sus otros estrenos, la tendencia de perder la profundidad, no siendo mucha la que exigimos para este tipo de películas, se mantiene y eso va aburriendo.

Por otro lado, el gran problema no es solo ese, sino que la promoción de la cinta fue tan grande y excesiva, que me atrevo a decir que durante la proyección no me emocionó nada tanto como lo visto en los trailers. No por eso la cinta está vacía de elementos realmente sorprendentes para la visión, aquí se ha dado rienda suelta a la tecnología para demostrar que tanto es lo que la humanidad puede sufrir y que tan grande y capaz de destruirse es la tierra. Si Emmerich alguna vez soñó con el Apocalipsis total, en gran parte ve cumplido su sueño aquí. Las escenas han sido el problema, mas bien el como están hechas, perdiendo emoción y dejándonos con ganas de sorprendernos menos.



La premisa en si es bien interesante y engancha al espectador con el concepto de que a la tierra le queda poco mas de dos años de vida. Los mayas ya lo había predicho, y para el año 2012 el sistema solar se alineará para provocar una catástrofe que pondrá en peligro la vida de toda la humanidad. Incluso, en peligro la existencia de la tierra misma. Esto es descubierto por el científico Adrian Helmsley (Chiwetel Ejiofor) junto a su compañero de labores por el año 2009. Una catástrofe tremenda se avecina para la tierra y que pondrá a prueba su resistencia. Por esto mismo, avisando al gobierno de los Estados Unidos, se pone en marcha un plan secreto entre las grandes potencias del planeta para conservar la especie.

El asunto no es ni tan secreto, pues como siempre con estos temas, un loco de las teorías conspirativas llamado Charlie (lejos, el mejor personaje de la película interpretado por Woody Harrelson) quien posee una estación pirata de radio comparte la información con sus oyentes. De esta forma se conoce con John (John Cusak), quien de una forma u otra le cree y comienza una carrera sorprendente llena de emoción, gigantes efectos especiales y destrucción por todos lados para salvar a su familia y llegar a los refugios que se han construido para salvar a una pequeña parte de la humanidad.



Así la historia va creciendo muy lentamente en algunos momento, preparándonos para lo que realmente fuimos por casi una hora, para luego desatar la destrucción por donde se le mire. Y si bien estamos en el cine para eso, no podemos dejar de notar los mismo problemas que han estado acechando las películas de Emmerich por largo tiempo. Por un lado está el animo de sobrevivencia, y por otro los elementos que buscan hacer mas emocional la cercanía a la muerte. Los problemas personales, como la separación de John con sus hijos que prefieren a su nuevo padrastro, o bien las malas decisiones de un par de músicos en el alta mar, que realmente sobran, pasando también por los temores y gestos paternales del presidente de Estados Unidos (un justo Danny Glover).

Llena de pequeños chistes políticos sin mucho concepto mas que hacer reír a la fuerza, o también un mediana liviandad con temas emotivos y efectistas como la novela que había escrito John no convencen del todo. Quizás nada. Emmerich lo intenta todo, y como siempre lo va logrando muy lejanamente, se hace con actores importantes pero no les saca provecho pues los hace correr frente a la destrucción o bien los hace leer parlamentos para el olvido. Hay poco orden, y de esta forma la preparación bastante digna de la historia, para luego pasar a escenas de acrobacia visual muy impactante y un final mas que blando no nos dejan exigir demasiado de los visto.



Es simple, algo lenta y no muy entretenida salvo que usted posea un cerebro algo pequeño. La historia no dará para mucho, pero hay momentos que la emoción crece y crece gracias a la destrucción computarizada. El director ha hecho todo lo posible, sin poner ningún tipo de filtro para dejar el mundo totalmente hecho trizas. Eso es lo que mas vamos a agradecer a la hora de verla en la pantalla grande. No tenemos ningún punto medio, aquí el asunto por 2 horas y media es entretenernos bajo la expectación de que la tierra se va a acabar, y si por ahí hay algo de historia interesante, es solo por coincidencia.

Como siempre, todo esto queda a final de cuentas para que Uds. vayan y luego discutamos de que tan mala, buena o simplemente entretenida era. Yo me quedo con que está en un limbo de mucho presupuesto y espectacularidad que no va para ningún lado, y llegando al final destroza con lo simple y burdo.


(rafael caro)

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